Ses Salines, Patrimonio de la Humanidad

19 marzo, 2018
Ses Salines, Patrimonio de la Humanidad | La Brise Charter

El territorio de casi 2.838 hectáreas de tierra y más de 13.000 hectáreas de mar que comprende Ses Salines o Las Salinas fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 y Parque Natural en el año 2001. Se extiende desde una buena parte del sur de Ibiza hasta la parte norte de Formentera, abarcando el brazo de islotes que se encuentra entre ambas (con Espalmador como su máximo exponente) así como el estrecho de mar que las separa (Es Freus), donde reside en su lecho el mayor tesoro marino de las Pitiusas, la Posidonia, responsable de la pureza de sus aguas (por las funciones de oxigenación y filtro que ejerce) y sus hermosas e infinitas tonalidades de azul marino a verde turquesa.

Su nombre proviene de los estanques de sal marina que los fenicios, ya en el siglo séptimo antes de Cristo, comenzaron a explotar para comerciar con ella. Así se ha mantenido durante milenios este oficio ancestral prácticamente inalterable con el paso del tiempo, pasando por manos cartaginesas, romanas, musulmanas y cristianas hasta nuestros días. Antaño este elemento tenía una importancia clave, pues era el producto por excelencia utilizado para la conservación de los alimentos, y debido a ello se conocía con el sobrenombre de "oro blanco". Asimismo, la palabra salario, deriva de sal, pues esta se utilizaba en época de los romanos como sistema de pago. Hoy en día, la sal que se obtiene de Ses Salines se exporta a los países del norte de Europa principalmente para la industria de salazón de pescado, aunque hay una parte que también se refina para uso doméstico. Justo donde termina la gran y salvaje playa de Ses Salines, podemos encontrar el pequeño puerto de Sa Canal, allí se embarca la sal de Ibiza. Aunque el puerto permanece igual que desde hace décadas el proceso de extracción se ha modernizado y frente a las mil personas que trabajaban de forma manual, en la actualidad todo este proceso es realizado solo por veinte.

Una de las mejores muestras de la biodiversidad mediterránea la hallamos sin duda en los estanques de Ses Salines. Sin duda el mayor humedal de Ibiza, abarca una superficie de cuatrocientas hectáreas y alberga 178 clases de plantas y más de 210 aves, las cuales hacen de este territorio su hogar, pues en él construyen sus nidos y lo utilizan también como lugar de descanso en sus largos, a veces casi interminables, trayectos migratorios. Asimismo la inmensa variedad de ecosistemas es inigualable: estanques, playas de rocas y arenales, cordones dunares con sabinas centenarias y acantilados vigilados por rapaces. El ave que más destaca entre todas es el flamenco, que habita los estanques la mayor parte del año. Son fácilmente identificables por su plumaje de color rosado, cuyo responsable es el crustáceo llamado Artemia salina, alimento favorito de los flamencos, y que se encuentra en los estanques de mayor salinidad.

El hermoso e inmenso parque natural de Ses Salines, no solo alberga los mencionados estanques de las salinas, sino también numerosas playas como Ses Salines, Es Cavallet, Es Codolar, la cala de Sa Sal Rossa así como las torres vigías y centenarias de Ses Portes y Es Carregador. La Playa de Ses Salines (o Las Salinas) se encuentra en el Top 3 de las playas ibicencas. Es una playa larga y ancha de arena blanca en forma de media luna con un toque salvaje que le da el estar rodeada por un bosque de pinos y sabinas donde afortunadamente no ha irrumpido la construcción turística. En sus aguas cristalinas es un placer disfrutar de un baño a la vez que contemplamos la exuberante naturaleza a nuestro alrededor. También es aconsejable practicar snorkel provisto de unas aletas y unas gafas, pues el fondo y la riqueza marina que aquí se pueden apreciar es un regalo para la vista. Sin duda, el mejor modo de admirar la belleza al completo de Ses Salines es desde el mar, a bordo de un velero o un yate, pues es solo desde ellos que tenemos el privilegio contemplar toda su inmensidad.